miércoles, 21 de mayo de 2014
CUENTOS QUE LLEGAN AL ALMA
Mentras estaba embarazada de mi hija, cientos de interrogantes y dudas sobre su futura educación y la formación de su personalidad asaltaban mi cabeza. Ninguna de ellas sería tan importante como las que la realidad, posteriormente, se encargó de demostrarme. La filosofía educativa, el desarrollo de la personalidad...son ciertamente "asuntos mayores", pero en el día a día quedan eclipsados por cuestiones, en apariencia livianas, que son las que luego constituirán la base de su carácter , de la convivencia familiar y por qué no, muchas veces de la supervivencia.
Si alguno de vosotros, como yo, habéis tenido la suerte de dar a luz a una de esas encantadoras criaturas empeñadas en hacer siempre su santa voluntad, pese a quien pese, y decididas a convertir cada acto cotidiano en una dura afrenta, comprenderéis que, a veces, las mayores satisfacciones y las grandes hazañas están en conseguir que se pongan los guantes cuando el termómetro marca bajo cero o que el lavado de pelo no acabe en una batalla de lágrimas, jabón y gritos.
Hay especialmente una edad, entre los 2 y 4 años, en la que las explicaciones y el diálogo sereno no resultan suficientes, simplemente porque sus tiernas mentes no saben aún de fenómenos físicos ni atmosféricos, ni mucho menos de medicina preventiva ni socialización. Tampoco los severos castigos y las broncas resuelven mucho, sino que entran a formar parte de una escenografía que les puede resultar atractiva por convertirlos en el centro de atención. Y en el peor de los casos, sólo servirá para "domesticarlos" superficialmente incrementando sus fobias.
Instisfecha con las vías transitadas, un día probé una tercera, pensando que no tenía nada que perder, y los resultados, aunque irregulares, fueron buenos.
La receta es sencilla: todo consiste en convertir el objeto/situación odiado por nuestro hijo en algo mágico, divertido y sugerente. Y para ello, nada mejor que envolverlo en fantasía, aderezarlo con imaginación y presentarlo en forma de cuento. Eso sí, breve, porque la mayoría de las situaciones así lo requieren. Y de esta manera surgió ; "CUENTOS PARA PEQUEÑOS TESTARUDOS". Diferentes situaciones de la vida doméstica para poner en práctica esta estrategia. Con gran optimismo por mi parte sólo seleccioné 12 . He aquí algunos ejemplos. "El Mago de la Bata Blanca", ideal cuando se agarran a tu pierna chillando para no entrar en el portal del médico. "Tormenta de Champú", donde la esponja es una nube que descarga sus gotas en el mar que es la cabecita del niño, ante su cabezonada de no lavárselo. "El pajarito que buscaba su nido", con el termómetro como feliz avecilla, y la rama donde guarecerse la axila del pequeño. "La cueva de Alá-Bebé", donde la boca se transforma en una inmensa cueva para albergar cientos de tesoros en forma de alimentos. "Las perlitas del fondo del mar", que no son otras que los dientes, a los que hacemos cosquillitas con el cepillo...
Pero hay veces en que estas situaciones se enquistan y se convierten en patología.
Y de la negativa de querer ir a la guardería, se pasa a un pánico atroz por ir allí y comienzan los problemas. O los celos por los hermanos se enredan hasta el punto de intentar hacerlos desaparecer del mapa a base de pellizcos, manotazos o zancadillas. O no dormir solos en su cuarto....Muchas, infinitas patalogías que ahora mismo están llenando las consultas de psiquiatras y psicólogos infantiles. Y precisamente han sido dos de ellas, la psiquiatra, Carmen Villanueva, y la psicóloga, Ibone Ruiz de Velasco, quienes han catalogado y seleccionado las más comunes para llevar a cabo una terapia muy creativa dándole forma de cuento. Como protagonistas del problema, han elegido un animal, porque consideran que a los niños no se les pude abordar el tema directamente sino buscando un espejo donde se reflejen, y posteriormente lo han novelado en un escenario simbólico aportando una solución final; como ese "...Y colorín colorado, este conflicto se ha acabado". Y luego, con la colaboración de una editorial, las han publicado en forma de álbum ilustrado obteniendo unos resultados espectaculares, tanto que la familia de "terapicuentos" no ha cesado de crecer . Investigando un poco más, he encontrado otra web donde diferentes expertos utilizan el mismo método, lo explican con todo detalle y exponen su catálogo. Aquí os las muestro para que recorráis sus páginas y descubráis cómo la literatura es un pozo de sabiduría que no solo entretiene y forma, sino que además cura los dolores del alma.
http://www.cuentoterapia.com/
http://terapicuentos.com/
viernes, 16 de mayo de 2014
CECIL COURT :UN CALLEJÓN CON MUCHO DUENDE.
Pinda Bryars BooksLibros antiguos en toda su gama, desde textos literarios a ilustraciones, moda, fotografía. |
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Watkins BooksEspecialistas en libros esotéricos y objetos relacionados. |
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Stephen Poole Fine BooksPrimeras ediciones literarias de los siglos 19 y 20 |
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Pleasures of Past TimesLibros, programas y carteles de teatro y otras disciplinas artísticas, libros ilustrados para niños anteriores a 1940,caricaturas, postales y objetos victorianos. |
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11 Cecil Court, Charing Cross Road, London WC2N 4EZ Tel: 020 7836 1142 Please note the following change of e-mail address should you wish to contact David Drummond pan.drumm@btinternet.com | ||
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Esto es sólo un pequeño anticipo de lo que puede ser un paseo por el tiempo dejándose envolver por el pasado, las estampas polvorientas y las historias de papel que se niegan a desaparecer. Y para finalizar el recorrido, esta crónica literaria llena de magia y realidad que tiene como protagonista y autor a Javier Marías en una de sus visitas a Cecil Court.
http://elpais.com/diario/2009/12/13/eps/1260689219_850215.html
http://elpais.com/diario/2009/12/13/eps/1260689219_850215.html
jueves, 8 de mayo de 2014
LA FERIA DEL LIBRO MEDIÁTICO
"Pero son los guardianes del tesoro, los depositarios de una herencia
ancestral, los héroes de estos tiempos de chichinabo, donde cada día más
necios confunden valor y precio. Y encima, tienen que aguantar que
tantos famosos de medio pelo, periodistas, estrellas de la televisión,
seudoaristócratas y demás aparezcan en los telediarios exhibiendo esos
libros que, dicen ellos, son sus novelas.
No se dejen engañar, escojan la literatura. Atrévanse a dejarse seducir por los autores que se juegan la vida en lo que escriben, acepten esa apuesta preciosa, solemne, y no caigan en la trampa de lo que parece igual pero es distinto".
Almudena Grandes .Elogio de la literatura, "El País", 2 de junio de 2013

Inicio mi artículo, que pretende ser una pequeña reflexión sobre la Feria del Libro de Madrid, con un extracto sobre el tema de la nada sospechosa autora Almudena Grandes, y digo nada sospechosa, porque goza de fama y prestigio, binomio difícil de aunar en los tiempos que corren, y eso que no es especialmente santo de mi devoción. Pero es bien cierto que el año pasado se dieron cita en el evento toda una serie de personajes del mundo de televisión quienes libro bajo el brazo, se hicieron los amos y protagonistas de la Feria. No es fenómeno nuevo, porque los que provenimos del campo del periodismo, estamos acostumbrados a que lo que debía ser nuestro puesto por habernos licenciado en la carrera tras 5 años de preparación, sea ocupado por gente que sin más méritos que una cara bonita, su juventud o haber vivido una relación truculenta con algún famosillo, nos muevan la silla y se acomoden en ella. Muchas fueron las protestas en contra de lo que Almudena expresó con sinceridad y amargura. Y algunas , como en el caso de Mercedes Milá, de profesionales reconocidos que justificaban y vitoreaban la presencia de estos personajes, argumentando que podrían actuar como cebo para que personas ajenas al mundo del libro se acercaran y además de comprar las memorias de Belén Esteban, se hicieran con algún otro ejemplar de diferente color y poso lierario. Pero la verdad, estaréis conmigo al dudar que quien se decanta por este tipo de lectura introduzca en su bolsa literaria libros como "La insoportable levedad del ser" o "Kafka en la otra orilla", por poner algunos ejemplos.
El mundo del libro está cambiando. Hay gente que ya solo lee e-book y, que yo sepa, este es un soporte difícil para estampar una firma. Los libros no son baratos. Por menos de 18 euros es difícil encontrar un libro de tomo y lomo, en cuanto a forma y fondo. Esto unido a la presencia de famosos promocionando tanto sus recetas de cocina como las vitales, puede convertir la feria en un paseíllo por el mundo mediático para ver de cerca a sus protagonistas y esquivar las molestas casetas dedicadas a la Literatura con mayúsculas. No puedo menos que sonrojarme al imaginar la cola de siete vueltas para conseguir una dedicatoria de Belén Esteban frente a la pequeña fila aguardando a la rúbrica de poetas tan extraordinarios como Luis García Montero.
Sí, ya se que vivimos en la Era de los supermercados, donde el jamón 5 jotas se vende al lado del choped, pero no pagamos el mismo precio por ambos. Pero en el supermercado literario sí. ¿Es esto justo?
Yo nunca he sido invitada a firmar mis obras en la Feria del Libro y a la altura de la vida en que me encuentro, creo que ya se me ha pasado el arroz, pero tampoco guardo rencor ni es este artículo una "vendetta" . Y es que tengo algunas amigas, poetas y novelistas, de esas que combinan y hacen malabares para compaginar su vida laboral (no es fácil vivir sólo del cuento), familiar y la literaria, robando horas al sueño, a las comidas, a las vacaciones...que por el respeto que me merece su trabajo y su esfuerzo considero que se han ganado a pulso su espacio en la Feria. No podría decir lo mismo de algunos otros que apalancan sus posaderas para hacer promoción de ejemplares en muchos casos ni siquiera escritos por ellos.
Quizá habría que hacer dos tipos de ferias en diferentes escenarios. Una , la de las Vanidades, con todos los personajes mediáticos, largas colas, "photocall", alfombra roja...Y otra, quizá más humilde, con las editoriales que apuestan por las obras de calidad más que por las ventas y grupos emergentes con nuevos planteamientos de edición, autores que se dejan las pestañas por la literatura junto a nuevos creadores y lectores que quieren conversar sobre libros, cruzar unas palabras o al menos una mirada con sus autores preferidos. Y olvidarse para siempre de la lista de los más vendidos en La Feria, que en la mayoría de los casos no es garantía de excelencia, tan sólo de una buena labor de márketing.
Yo, os espero siempre en mi pequeño kiosko literario particular, que no llega ni a Feria, que no es otro que este blog: "Un tintero lleno de duendes"
No se dejen engañar, escojan la literatura. Atrévanse a dejarse seducir por los autores que se juegan la vida en lo que escriben, acepten esa apuesta preciosa, solemne, y no caigan en la trampa de lo que parece igual pero es distinto".
Almudena Grandes .Elogio de la literatura, "El País", 2 de junio de 2013

Inicio mi artículo, que pretende ser una pequeña reflexión sobre la Feria del Libro de Madrid, con un extracto sobre el tema de la nada sospechosa autora Almudena Grandes, y digo nada sospechosa, porque goza de fama y prestigio, binomio difícil de aunar en los tiempos que corren, y eso que no es especialmente santo de mi devoción. Pero es bien cierto que el año pasado se dieron cita en el evento toda una serie de personajes del mundo de televisión quienes libro bajo el brazo, se hicieron los amos y protagonistas de la Feria. No es fenómeno nuevo, porque los que provenimos del campo del periodismo, estamos acostumbrados a que lo que debía ser nuestro puesto por habernos licenciado en la carrera tras 5 años de preparación, sea ocupado por gente que sin más méritos que una cara bonita, su juventud o haber vivido una relación truculenta con algún famosillo, nos muevan la silla y se acomoden en ella. Muchas fueron las protestas en contra de lo que Almudena expresó con sinceridad y amargura. Y algunas , como en el caso de Mercedes Milá, de profesionales reconocidos que justificaban y vitoreaban la presencia de estos personajes, argumentando que podrían actuar como cebo para que personas ajenas al mundo del libro se acercaran y además de comprar las memorias de Belén Esteban, se hicieran con algún otro ejemplar de diferente color y poso lierario. Pero la verdad, estaréis conmigo al dudar que quien se decanta por este tipo de lectura introduzca en su bolsa literaria libros como "La insoportable levedad del ser" o "Kafka en la otra orilla", por poner algunos ejemplos.
El mundo del libro está cambiando. Hay gente que ya solo lee e-book y, que yo sepa, este es un soporte difícil para estampar una firma. Los libros no son baratos. Por menos de 18 euros es difícil encontrar un libro de tomo y lomo, en cuanto a forma y fondo. Esto unido a la presencia de famosos promocionando tanto sus recetas de cocina como las vitales, puede convertir la feria en un paseíllo por el mundo mediático para ver de cerca a sus protagonistas y esquivar las molestas casetas dedicadas a la Literatura con mayúsculas. No puedo menos que sonrojarme al imaginar la cola de siete vueltas para conseguir una dedicatoria de Belén Esteban frente a la pequeña fila aguardando a la rúbrica de poetas tan extraordinarios como Luis García Montero.
Sí, ya se que vivimos en la Era de los supermercados, donde el jamón 5 jotas se vende al lado del choped, pero no pagamos el mismo precio por ambos. Pero en el supermercado literario sí. ¿Es esto justo?
Yo nunca he sido invitada a firmar mis obras en la Feria del Libro y a la altura de la vida en que me encuentro, creo que ya se me ha pasado el arroz, pero tampoco guardo rencor ni es este artículo una "vendetta" . Y es que tengo algunas amigas, poetas y novelistas, de esas que combinan y hacen malabares para compaginar su vida laboral (no es fácil vivir sólo del cuento), familiar y la literaria, robando horas al sueño, a las comidas, a las vacaciones...que por el respeto que me merece su trabajo y su esfuerzo considero que se han ganado a pulso su espacio en la Feria. No podría decir lo mismo de algunos otros que apalancan sus posaderas para hacer promoción de ejemplares en muchos casos ni siquiera escritos por ellos.
Quizá habría que hacer dos tipos de ferias en diferentes escenarios. Una , la de las Vanidades, con todos los personajes mediáticos, largas colas, "photocall", alfombra roja...Y otra, quizá más humilde, con las editoriales que apuestan por las obras de calidad más que por las ventas y grupos emergentes con nuevos planteamientos de edición, autores que se dejan las pestañas por la literatura junto a nuevos creadores y lectores que quieren conversar sobre libros, cruzar unas palabras o al menos una mirada con sus autores preferidos. Y olvidarse para siempre de la lista de los más vendidos en La Feria, que en la mayoría de los casos no es garantía de excelencia, tan sólo de una buena labor de márketing.
Yo, os espero siempre en mi pequeño kiosko literario particular, que no llega ni a Feria, que no es otro que este blog: "Un tintero lleno de duendes"
miércoles, 7 de mayo de 2014
EL SOMBRERO QUE SABÍA DEMASIADO
Mi vecina Angustias subió a casa más pálida que las estatuas del Museo de Cera.
Alguien había hecho una pintada en tinta roja en su puerta con el siguiente mensaje: "Yo, que tú, vigilaría el sombrero" Y yo, que considero a Hércules Poirot, el famoso detective, mi ídolo e inspiración, tras devorar, que no leer todas las novelas de Ágatha Christie, encontré en este suceso un desafío para iniciarme en mi carrera detectivesca. Y me puse , inmediatamente, a elucubrar.
Después de un par de tilas y el ofrecimiento de mi padre a acompañarla hasta su piso, Angustias encontró fuerzas para entrar en el lugar del crimen. Pero lo peor estaba a punto de llegar, y fue un grito de tirabuzón, de esos que te taladran el tímpano dejando un eco chirriante. Sin tiempo a recomponernos del efecto, los vecinos comenzamos a asomarnos a la escalera y como nos pilló a todos de improviso, salimos mostrando nuestras miserias matutinas:
-Yo, Javi, 13 añazos y con el pijama de Spiderman para mi vergüenza.
-Don Felipe, el del cuarto, y su barrigón cervecero embutido en una camiseta de tirantes, con la cara a medio afeitar...todo, menos sexy.
-La señora Mari Luz con su enjambre de rulos y la redecilla, digo yo que, para que no se le escapen.
-Las gemelas Pepa y Lola, la versión femenina de Zipi y Zape, siete años de travesuras y una fama de gamberras ganada a pulso en el edificio y todo el barrio y...pobrecillas, eternas sospechosas de cualquier rotura, accidente o desaguisado.
-Y desbancando a todos, como en cámara lenta y melena al viento tipo anuncio de champú, al menos ante mis ojos, Vanessa, la superpija megaguay del 5º, con su "short" y su "top", porque ella no lleva pantalón corto y camiseta, o al menos no existe en su vocabulario, con la traidora crema antigranos extendida por su "face", porque ella no tiene cara sino "face", y expuesta por primera vez en público cubierta de potingues.
Faltaban los estudiantes , que se pasaban el día durmiendo o de fiesta y rara vez estudiando. también mi madre, que ya se había ido tarde al trabajo por la irrupción de Angustias. Y Don Eulogio, el viejecito sordo, al que siempre hay que ir a buscar en caso de emergencia. Bueno, y la portera, que siempre se escaquea de todo a no ser que haya sangre; es decir, caída por escaleras, ascensores parados entre pisos con gente atrapada y cualquier tipo de circunstancia de novela negra.
Y ya, sólo quedaba que se unieran mi padre y Angustias, la autora del alarido sobrenatural, si es que le quedaba voz, incluso vida. Mientras todos nos agolpábamos frente a su casa esperando una respuesta, vimos aparecer su palidez, que ahora, más que una figura del Museo de Cera, parecía una figura muerta del susodicho lugar, acompañada por el chirrido de los goznes de la puerta que, como ella, pedían a gritos un chute de 3 en 1. Después, con mucha parsimonia, nos descubrió sus brazos caídos sujetando una hoja de papel.
-¡Se lo han llevado! ¡Se lo han llevado! - no cesaba de repetir, con la mirada perdida en el horizonte- ¡Miren, miren! ¡Lean el anónimo que me he encontrado en el suelo de la entrada!
Don Felipe, en calidad de Presidente de la Comunidad, le arrebató el papel de las manos y leyó en voz alta: "Tenemos su sombrero. Si quiere recuperarlo, deje de poner la COPE a las 8 de la mañana".
Estaba claro que tenía que ir a buscar mi bloc de notas a casa. Poirot no permitiría que se le escapara un detalle.
Cuando regresé, la vecindad se encontraba en el lugar del crimen, léase la cocina de Angustias, mirando por la ventana que daba al patio.
-¡Aquí lo tenía yo- señalaba Angustias- Colgadito en la cuerda para que se me secara después del chaparrón del domingo...¡Y ya sólo quedan las pinzas!
-¡Pero mujer! ¿Cómo se le ocurre colgar un sombrero?¡Se le habrá deformado todo! -criticó la señora Mari Luz.
- ¡Y eso que más da, si ya no lo tengo!¡¡Si alguien ha entrado y me lo ha arrebatado de las cuerdas!-gemía Angustias abrazada a su perro Canelo.
-Perdona, Angustias, pero ¿cuándo fue la última vez que viste tu sombrero? -pregunté con timidez dispuesto a tomar notas.
-¿Cuándo? Pues...ayer...al ponerlo a secar.
-¿Y no fuiste a comprobar su estado al ver la pintada en la puerta?
-Pues no, estaba muy enfadada porque tenía que limpiarla y se me fue el santo al cielo, la verdad...Hasta ahora que he recibido el anónimo no se me ha ocurrido echarle un ojo...
-...Sin temor a equivocarme puedo asegurar que nadie ha entrado en tu casa para llevárselo, porque si no, Canelo habría ladrado y tú le habrías oído.
-El chico tiene razón -confirmó Don Felipe, mientas mi padre asentía orgulloso de mí reflexión.
-El sombrero ha debido caer al patio -concluí con rotundidad.
Entonces, todos los vecinos se asomaron a la ventana haciéndose sitio a codazos.
¡No se ve!¡No hay nada!, comentaban todos. ¿Y aquello marrón de la esquina? ¡Es una maceta, Señora Mari Luz, que no ve usted un pimiento!
-¿Se puede saber qué escandalera es ésta? -interrumpió la portera apareciendo por el patio con los brazos en jarras y cara de vinagre.
-¿Ha visto usted mi sombrero? -le preguntó Angustias esperanzada.
-¡Ah! pero, ¿era suyo? Pues se lo di a Don Eulogio creyendo que era de él...Al menos, tiene uno "clavaíto"...
-¡Válgame el cielo! -dijo mi padre- Vayamos a su casa a comprobarlo...
Y allá fuimos todos en comitiva. Llamamos al timbre, aporreamos la puerta y cuando ya estábamos a punto de renunciar, apareció por la puerta con su barra de pan y el periódico.
-¿Qué pasa? ¿Hay fuego? - se asustó el anciano.
-¡QUE VENGO A POR MI SOMBRERO!, dijo Angustias elevando la voz, casi al nivel de decibelios de sus desgarradores gritos de auxilio.
-¿Que ya vienen los bomberos? -repitió confuso Don Eulogio.
-¡NO, EL SOMBRERO QUE LE DIO LA PORTERA, QUE DÓNDE ESTÁ!...chilló de nuevo Angustias, dibujando su forma y señalándose la cabeza.
-¡Ah, sí! ¡El sombrero! Al ir a ponérmelo me di cuenta de que no me cabía en la cabeza, así que recordé que tú tenías uno parecido y salí a devolvértelo, pero me encontré a las gemelas y como viven puerta con puerta , se lo dí para que te lo llevaran y así ahorrarme el viaje, que para mis piernas es toda una excursión.
En ese preciso instante todas las miradas se volvieron hacia Pepa y Lola, quienes ya iniciaban la escapada pero que fueron agarradas por las trenzas, gracias a los buenos reflejos de Vanessa, que se la tenía jurada desde que le mancharon su "top" naranja que estaba en el tendedero, arrojándole un globo relleno de tinta china.
-¿Qué habéis hecho con mis sombrero, pequeñas mosntruas?
-¡Nada!¡Te juramos que lo dejamos sobre tu felpudo! -se defendieron ellas al unísono.
¡Mentirosas! ¡Par de brujas malcriadas!, se desfogaban todos diferentes y variadas rencillas particulares de su historial de delincuencia doméstica.
-¡DICEN LA VERDAD!, interrumpí yo el aquelarre.
-¿Cómo puedes estar tan seguro?, inquirió mi padre.
-Pero no sólo dejaron el sombrero, además hicieron la pintada...
-¡Malditas grafitteras! ¡Cuando os coja...!, amenazó Angustias haciendo aspavientos con las manos.
-¿Y por qué sabes que hemos sido nosotras, listo?
-Tan fácil como que el mensaje tenía varias faltas de ortografía muy, pero que muy gordas: "vigilaría", con "b" y "j" y "sombrero" con "v". Un error que sólo alguien de vuestra edad, o muy bruto, puede cometer. Además de que la escritura parecía muy infantil...Y como da la casualidad de que sois reincidentes en el tema pintura (dije, mirando de soslayo a Vanessa) y vosotras devolvisteis el sombrero...
-¡Vale! Nosotras escribimos en la puerta, pero dejamos el sombrero allí. Ni lo robamos, ni enviamos el anónimo -confesaron con cara de angelitos recién bajados del cielo- Fue una travesura sin importancia, además la tinta es de esas para niños que se quita con agua...¡Somos traviesas pero no ladronas!
-¡Venid "pacá", que os voy a dar "pal pelo", chorizas, que sois unas chorizas- exclamaba Angustias con el flequillo subiendo y bajando por los bufidos que daba.
-Ellas no tienen el sombrero -confirmé con un tono de voz tan grave que yo mismo me impresioné- Está confiscado detrás de esa puerta.
Las fuerzas vivas de la comunidad giraron sus cabeza cual partido de tenis en la dirección señalada.
Y como si estuviera preparado, se abrió y apareció uno de los estudiantes con el pelo desaliñado, ojos enrojecidos y las rayas de la almohada haciendo surcos en su cara.
-Tome el sombrerito y métaselo por donde le quepa pero, por Dios, déjennos dormir.
Y cerró la puerta dando un fuerte portazo.
El sombrero aterrizó en los pies de Angustias y tras un largo silencio, solo interrumpido por el chisporrotear de las cañarías, todas las miradas se dirigieron a mí buscando una explicación. Carraspeé intentando recuperar la voz grave pero se me escaparon un par de gallos, por lo que sin levantar la vista de mi cuaderno argumenté:
-Efectivamente las gemelas dejaron el sombrero en el felpudo y escribieron el mensaje. No se atrevieron a llamar al timbre para no ser descubiertas, así que permaneció allí hasta que por la madrugada regresaron los estudiantes de una de sus juegas y decidieron utilizarlo para chantajear a Angustias, hartos de que todos los días a las 8 los despertara con las noticias de la COPE que, todo hay que decirlo, se oyen por el patio entero. Esta es la razón por la que Angustias sólo vio la pintada de las gemelas, porque el sombrero ya no estaba. A continuación, los estudiantes escribieron el anónimo en su ordenador y sé que se trata de ellos porque eligieron el tipo de letra COMIC SANS, la misma que usaron tiempo atrás en el cartel que pusieron en el portal alquilando una de las habitaciones de su piso. Cuando Angustias subió a nuestra casa pidiendo ayuda, aprovecharon para introducir el anónimo por debajo de la puerta de su casa. Y ya está. Todo ha sido cuestión de ir atando cabos.
Entonces fue cuando me atreví a mirarles y descubrí sus gestos que iban desde bocas abiertas a punto de caer una gotita de baba, a ojos de poseído como en las películas demoníacas.
¡Te creerás un súper héroe!, se mofaron las gemelas.
¡Chico listo!, comentó Don Felipe.
¿Quedamos para tomar un refresco esta tarde después del "cole"?, me invitó Vanessa, cubriéndose la crema atigranos.
¿Y también sabes arreglar persianas?, preguntó la Señora Mari Luz.
¡Si algún día necesitas un sombrero, no dudes en pedírmelo!, me ofrció Angustias.
¡Hijo, estoy orgulloso de ti!,
¿Pueden trasladar la tertulia a su **** casa? se escuchó gritar desde el piso de estudiantes.
Y con la satisfacción del trabajo bien hecho, pensé que Hércules Poirot se sentiría asombrado de cómo había resuelto el enigma de "El Sombrero que sabía Demasiado".
Alguien había hecho una pintada en tinta roja en su puerta con el siguiente mensaje: "Yo, que tú, vigilaría el sombrero" Y yo, que considero a Hércules Poirot, el famoso detective, mi ídolo e inspiración, tras devorar, que no leer todas las novelas de Ágatha Christie, encontré en este suceso un desafío para iniciarme en mi carrera detectivesca. Y me puse , inmediatamente, a elucubrar.
-Yo, Javi, 13 añazos y con el pijama de Spiderman para mi vergüenza.
-Don Felipe, el del cuarto, y su barrigón cervecero embutido en una camiseta de tirantes, con la cara a medio afeitar...todo, menos sexy.
-La señora Mari Luz con su enjambre de rulos y la redecilla, digo yo que, para que no se le escapen.
-Las gemelas Pepa y Lola, la versión femenina de Zipi y Zape, siete años de travesuras y una fama de gamberras ganada a pulso en el edificio y todo el barrio y...pobrecillas, eternas sospechosas de cualquier rotura, accidente o desaguisado.
-Y desbancando a todos, como en cámara lenta y melena al viento tipo anuncio de champú, al menos ante mis ojos, Vanessa, la superpija megaguay del 5º, con su "short" y su "top", porque ella no lleva pantalón corto y camiseta, o al menos no existe en su vocabulario, con la traidora crema antigranos extendida por su "face", porque ella no tiene cara sino "face", y expuesta por primera vez en público cubierta de potingues.
Faltaban los estudiantes , que se pasaban el día durmiendo o de fiesta y rara vez estudiando. también mi madre, que ya se había ido tarde al trabajo por la irrupción de Angustias. Y Don Eulogio, el viejecito sordo, al que siempre hay que ir a buscar en caso de emergencia. Bueno, y la portera, que siempre se escaquea de todo a no ser que haya sangre; es decir, caída por escaleras, ascensores parados entre pisos con gente atrapada y cualquier tipo de circunstancia de novela negra.
Y ya, sólo quedaba que se unieran mi padre y Angustias, la autora del alarido sobrenatural, si es que le quedaba voz, incluso vida. Mientras todos nos agolpábamos frente a su casa esperando una respuesta, vimos aparecer su palidez, que ahora, más que una figura del Museo de Cera, parecía una figura muerta del susodicho lugar, acompañada por el chirrido de los goznes de la puerta que, como ella, pedían a gritos un chute de 3 en 1. Después, con mucha parsimonia, nos descubrió sus brazos caídos sujetando una hoja de papel.
-¡Se lo han llevado! ¡Se lo han llevado! - no cesaba de repetir, con la mirada perdida en el horizonte- ¡Miren, miren! ¡Lean el anónimo que me he encontrado en el suelo de la entrada!
Don Felipe, en calidad de Presidente de la Comunidad, le arrebató el papel de las manos y leyó en voz alta: "Tenemos su sombrero. Si quiere recuperarlo, deje de poner la COPE a las 8 de la mañana".
Estaba claro que tenía que ir a buscar mi bloc de notas a casa. Poirot no permitiría que se le escapara un detalle.
Cuando regresé, la vecindad se encontraba en el lugar del crimen, léase la cocina de Angustias, mirando por la ventana que daba al patio.
-¡Aquí lo tenía yo- señalaba Angustias- Colgadito en la cuerda para que se me secara después del chaparrón del domingo...¡Y ya sólo quedan las pinzas!
-¡Pero mujer! ¿Cómo se le ocurre colgar un sombrero?¡Se le habrá deformado todo! -criticó la señora Mari Luz.
- ¡Y eso que más da, si ya no lo tengo!¡¡Si alguien ha entrado y me lo ha arrebatado de las cuerdas!-gemía Angustias abrazada a su perro Canelo.
-Perdona, Angustias, pero ¿cuándo fue la última vez que viste tu sombrero? -pregunté con timidez dispuesto a tomar notas.
-¿Cuándo? Pues...ayer...al ponerlo a secar.
-¿Y no fuiste a comprobar su estado al ver la pintada en la puerta?
-Pues no, estaba muy enfadada porque tenía que limpiarla y se me fue el santo al cielo, la verdad...Hasta ahora que he recibido el anónimo no se me ha ocurrido echarle un ojo...
-...Sin temor a equivocarme puedo asegurar que nadie ha entrado en tu casa para llevárselo, porque si no, Canelo habría ladrado y tú le habrías oído.
-El chico tiene razón -confirmó Don Felipe, mientas mi padre asentía orgulloso de mí reflexión.
-El sombrero ha debido caer al patio -concluí con rotundidad.
Entonces, todos los vecinos se asomaron a la ventana haciéndose sitio a codazos.
¡No se ve!¡No hay nada!, comentaban todos. ¿Y aquello marrón de la esquina? ¡Es una maceta, Señora Mari Luz, que no ve usted un pimiento!
-¿Se puede saber qué escandalera es ésta? -interrumpió la portera apareciendo por el patio con los brazos en jarras y cara de vinagre.
-¿Ha visto usted mi sombrero? -le preguntó Angustias esperanzada.
-¡Ah! pero, ¿era suyo? Pues se lo di a Don Eulogio creyendo que era de él...Al menos, tiene uno "clavaíto"...
-¡Válgame el cielo! -dijo mi padre- Vayamos a su casa a comprobarlo...
Y allá fuimos todos en comitiva. Llamamos al timbre, aporreamos la puerta y cuando ya estábamos a punto de renunciar, apareció por la puerta con su barra de pan y el periódico.
-¿Qué pasa? ¿Hay fuego? - se asustó el anciano.
-¡QUE VENGO A POR MI SOMBRERO!, dijo Angustias elevando la voz, casi al nivel de decibelios de sus desgarradores gritos de auxilio.
-¿Que ya vienen los bomberos? -repitió confuso Don Eulogio.
-¡NO, EL SOMBRERO QUE LE DIO LA PORTERA, QUE DÓNDE ESTÁ!...chilló de nuevo Angustias, dibujando su forma y señalándose la cabeza.
-¡Ah, sí! ¡El sombrero! Al ir a ponérmelo me di cuenta de que no me cabía en la cabeza, así que recordé que tú tenías uno parecido y salí a devolvértelo, pero me encontré a las gemelas y como viven puerta con puerta , se lo dí para que te lo llevaran y así ahorrarme el viaje, que para mis piernas es toda una excursión.
En ese preciso instante todas las miradas se volvieron hacia Pepa y Lola, quienes ya iniciaban la escapada pero que fueron agarradas por las trenzas, gracias a los buenos reflejos de Vanessa, que se la tenía jurada desde que le mancharon su "top" naranja que estaba en el tendedero, arrojándole un globo relleno de tinta china.
-¿Qué habéis hecho con mis sombrero, pequeñas mosntruas?
-¡Nada!¡Te juramos que lo dejamos sobre tu felpudo! -se defendieron ellas al unísono.
¡Mentirosas! ¡Par de brujas malcriadas!, se desfogaban todos diferentes y variadas rencillas particulares de su historial de delincuencia doméstica.
-¡DICEN LA VERDAD!, interrumpí yo el aquelarre.
-¿Cómo puedes estar tan seguro?, inquirió mi padre.
-Pero no sólo dejaron el sombrero, además hicieron la pintada...
-¡Malditas grafitteras! ¡Cuando os coja...!, amenazó Angustias haciendo aspavientos con las manos.
-¿Y por qué sabes que hemos sido nosotras, listo?
-Tan fácil como que el mensaje tenía varias faltas de ortografía muy, pero que muy gordas: "vigilaría", con "b" y "j" y "sombrero" con "v". Un error que sólo alguien de vuestra edad, o muy bruto, puede cometer. Además de que la escritura parecía muy infantil...Y como da la casualidad de que sois reincidentes en el tema pintura (dije, mirando de soslayo a Vanessa) y vosotras devolvisteis el sombrero...
-¡Vale! Nosotras escribimos en la puerta, pero dejamos el sombrero allí. Ni lo robamos, ni enviamos el anónimo -confesaron con cara de angelitos recién bajados del cielo- Fue una travesura sin importancia, además la tinta es de esas para niños que se quita con agua...¡Somos traviesas pero no ladronas!
-¡Venid "pacá", que os voy a dar "pal pelo", chorizas, que sois unas chorizas- exclamaba Angustias con el flequillo subiendo y bajando por los bufidos que daba.
-Ellas no tienen el sombrero -confirmé con un tono de voz tan grave que yo mismo me impresioné- Está confiscado detrás de esa puerta.
Las fuerzas vivas de la comunidad giraron sus cabeza cual partido de tenis en la dirección señalada.
Y como si estuviera preparado, se abrió y apareció uno de los estudiantes con el pelo desaliñado, ojos enrojecidos y las rayas de la almohada haciendo surcos en su cara.
-Tome el sombrerito y métaselo por donde le quepa pero, por Dios, déjennos dormir.
Y cerró la puerta dando un fuerte portazo.
El sombrero aterrizó en los pies de Angustias y tras un largo silencio, solo interrumpido por el chisporrotear de las cañarías, todas las miradas se dirigieron a mí buscando una explicación. Carraspeé intentando recuperar la voz grave pero se me escaparon un par de gallos, por lo que sin levantar la vista de mi cuaderno argumenté:
-Efectivamente las gemelas dejaron el sombrero en el felpudo y escribieron el mensaje. No se atrevieron a llamar al timbre para no ser descubiertas, así que permaneció allí hasta que por la madrugada regresaron los estudiantes de una de sus juegas y decidieron utilizarlo para chantajear a Angustias, hartos de que todos los días a las 8 los despertara con las noticias de la COPE que, todo hay que decirlo, se oyen por el patio entero. Esta es la razón por la que Angustias sólo vio la pintada de las gemelas, porque el sombrero ya no estaba. A continuación, los estudiantes escribieron el anónimo en su ordenador y sé que se trata de ellos porque eligieron el tipo de letra COMIC SANS, la misma que usaron tiempo atrás en el cartel que pusieron en el portal alquilando una de las habitaciones de su piso. Cuando Angustias subió a nuestra casa pidiendo ayuda, aprovecharon para introducir el anónimo por debajo de la puerta de su casa. Y ya está. Todo ha sido cuestión de ir atando cabos.
Entonces fue cuando me atreví a mirarles y descubrí sus gestos que iban desde bocas abiertas a punto de caer una gotita de baba, a ojos de poseído como en las películas demoníacas.
¡Te creerás un súper héroe!, se mofaron las gemelas.
¡Chico listo!, comentó Don Felipe.
¿Quedamos para tomar un refresco esta tarde después del "cole"?, me invitó Vanessa, cubriéndose la crema atigranos.
¿Y también sabes arreglar persianas?, preguntó la Señora Mari Luz.
¡Si algún día necesitas un sombrero, no dudes en pedírmelo!, me ofrció Angustias.
¡Hijo, estoy orgulloso de ti!,
¿Pueden trasladar la tertulia a su **** casa? se escuchó gritar desde el piso de estudiantes.
Y con la satisfacción del trabajo bien hecho, pensé que Hércules Poirot se sentiría asombrado de cómo había resuelto el enigma de "El Sombrero que sabía Demasiado".
lunes, 5 de mayo de 2014
MENÚ PARA LOS DESAGUISADOS DE LA VIDA: PICADILLO DE PREOCUPACIONES SOBRE LECHO DE SERENIDAD
Para algunas de mis amigas la ansiedad cocinada en el trabajo es el pan nuestro de todos los días. Dedicada a ellas, una receta que deja las preocupaciones hechas picadillo. Y como remate, una tisana del Bosque de las Hadas para dormir como benditas.
INGREDIENTES:
- Preocupación de una pieza
-Una caja de miedos surtidos, rellenos de "no soy capaz", "me van a echar", "soy más lenta que el caballo del malo", "no me da tiempo", "el jefe me odia", "ese compañero me mira mal", "soy la peor","me van a abroncar", y todos esos bombones insanos que nos gusta paladear, vacíos de alimento para el alma y rebosantes de calorías huecas para calentarnos la cabeza.
-Unas gotas de aceite de intimidación.
-Un racimo de inseguridades imaginarias.
-Una jícara de pesimismo.
-Lágrimas negras.
-Depresión en rama.
-Polvos de autoestima.
-Un chorrito de sentido de humor.
-Un manojo de confianza, alegría y optimismo.
PREPARACIÓN:
Se toma la preocupación de una pieza, y con alevosía , premeditación y sin previo aviso, se la golpea reiteradamente con un mazo de cocina hasta ablandarla. Puede que se resista, pero nos dejará de lo más relajadas. A continuación la introduciremos en una olla de cocinar ilusiones, salteándola primero en aceite de intimidación. Veremos cómo se va reduciendo a la par que toma otro color.
Abrimos entonces la caja de miedos surtidos y añadimos al gusto aquellos que más nos torturan, doblando la cantidad si fuera necesario del que nos provoque un malestar mayor. Observaremos cómo se derriten a la par que nuestra ansiedad se diluye con ellos. Es el momento de, una a una, desgranar todo el racimo de nuestras inseguridades imaginarias. Escucharemos una sucesión de "blups" en nuestra cabeza: es el sonido de las inseguridades al estallar . Y ya, para culminar la reducción, sólo habrá que mezclar en el mortero una ramita de depresión, junto a la jícara de pesimismo y unos cuantas lágrimas negras, de esas que salen del fondo del alma, machacarlas con el mortero y verterlas en la olla, dejándolas a fuego lento y viéndolas evaporarse con fuertes estertores.
Antes de servir, trinchar la preocupación hasta el punto de hacerla picadillo, espolvorear por encima con la autoestima generosamente y acompañarla de una ensalada de serenidad a base de hojas de un manojo variado de confianza, alegría y optimismo rociado con un chorrito de buen humor.
Y para favorecer la digestión, nada mejor que culminar el festín con una tisana del Bosque de las Hadas, cuyas alas nos conducirán volando al mundo de los sueños, libres de preocupaciones y en una completa paz.
Buen provecho, amigas!!!!
martes, 29 de abril de 2014
SUCEDIÓ EN "LA GUARDE"
4 de Marzo: 6 de la tarde. Cuarto de baño de mi casa.
Me llamo Eva, tengo 10 años y de momento soy detective aficionada. Y digo de momento, porque desgraciadamente mi corta edad y todo el papeleo necesario, me impiden ser reconocida como una profesional en la materia, aunque cualidades no me faltan.
Siempre me he destacado por mis buenas dotes de observación y por esa manía de apuntarlo todo en esta agenda de cuero, heredada de mi abuela, que llevo conmigo allá donde vaya. Y es así como no se me escapa un detalle. He resuelto casos complicados en el parque y en el colegio, y aunque en la mayoría de ellos no he recibido felicitaciones ni agradecimientos, me queda la satisfacción personal de haber dado con la solución.
El último lo acabo de resolver en este instante, aunque para explicarlo con claridad, debo remontarme a seis meses atrás cuando mi hermana comenzó a asistir a la guardería Patrocinio de la Virgen María. Mis padres estaban muy contentos de haber conseguido plaza aquí porque las monjitas tenían fama de dar muy bien de comer a los niños y ser requetelimpias y cariñosas, pero lo que nadie esperaba es que un asunto de decoración del local fuera a causarnos tantos problemas. Para centrarnos diré que en el "hall" de entrada había colgado un crucifijo que, a mi hermana Ana, le causaba terror, tanto que llegué a pensar si estábamos ante un caso similar al de la "Niña del Exorcista" 3. Ella, con dos años a su espalda, se agarraba a la pierna de mi madre como una posesa, y no había manera de que se soltase. Todo ello, acompañado de unos aullidos escalofriantes que contagiaban a todos los compañeros de guardería. Así que, dejarla allí cada mañana, era una auténtica cruz, nunca mejor dicho.
Yo tuve la idea de que cambiaran la imagen del Cristo crucificado por otra de la Vigen María que se encontraba en el interior y que mi hermana asociaba a un hada (al fin y alcabo, eran de la misma familia) pero los entrecejos fruncidos de las monjas y muy especialmente la patadita que me propinó mi madre en la espinilla, me hicieron comprender que mi sugerencia no había sido bien aceptada.
Mi hermana llevaba ya dos semanas quedándose afónica y yo llegando tarde al "cole" tras la ardua tarea de intentar despegarla de la pierna de mi madre, quien solía comenzar con dulces promesas, continuaba con serias amenazas y finalmente culminaba con monja tirando por un lado y madre por otro. Llegados a este plazo más que razonable, ambas partes pactaron que lo mejor era buscar otra guardería. Menos mal, porque no solo ya las monjas, sino las otras madres y casi toda la calle nos miraban con cara de sospecha, como si fuerámos brujas o estuviéramos endemoniadas.
Y así fuimos a dar a parar con la recién inaugurada "Pequeñitos, pero matones", un estilo muy diferente de guardería. Lo primero que me llamó la atención fue el nombre, que definía a la perfección la personalidad de mi hermana. Y la experiencia lo demuestra. Ella es feliz allí. Ahora todas las mañanas va canturreando por el camino y en cuanto abren la puerta sale corriendo y se mete dentro sin despedirse de mi madre siquiera. Y las monitoras son un encanto; tienen una visión siempre positiva de las maneras de mi hermana. Si aúlla dejando sorda a media guardería cuando le quitan un juguete es "porque tiene un gran sentido de la justicia y lo manifiesta". Si le pega un manotazo al plato de puré es "porque empieza distinguir entre gustos y disgustos". Si en vez de pintar en el cuaderno lo hace en la cara de uno de sus "compis" es "porque posee un gran espíritu creativo"...¡Ojalá en mi colegio fueran tan comprensivos y cuando me olvido de hacer los deberes en vez de ponerme un "cerapio" lo interpetaran como "una protesta necesaria para demandar tiempo libre"!
Bueno, pues a estas monitoras siempre tan calmadas y comprensivas , ayer, al ir a recoger a mi hermana, nos las encontramos al borde del ataque de nervios. ¿Qué sucedió? Pues allá voy, paso a narrar los hechos con la máxima objetividad posible.
Cuando llegó la hora de despertar de la siesta a los niños, que duermen separados por edades, en salas diferentes llenas de colchonetas de colores, una de las monitoras "siempreguays" se topó con el siguiente panorama en la sala del grupo de los dos años:
-Darío, tumbado sobre el sueldo y tapado con su colchoneta y otras 5 más.
-Daniel, con el pañal arrancado y bolitas de su "cacota" desperdigadas alrededor.
-Isabela, abrazada a su conejita de peluche que estaba toda rasgada y abierta en canal (la conejita, no la niña)
-Manuel, con dos mordiscos bien señalados, uno en la mano derecha y otro en la izquierda.
Y todos, lloriqueando y balbuceando palabras incomprensibles en ese amasijo de mocos y lenguaje gutural.
Para terminar, mi hermana, en su colchoneta durmiendo como una bendita, ajena al lío que estaba montado.
Nadie había visto ni oído nada. Porque el momento de la siesta es el que las "profes" aprovechan para comer, fumarse un cigarrito o relajarse, pero en cualquier caso, aunque el grupo de formado por los niños de tres años fue el principal sospechoso, su monitora aseguró que ninguno había salido del aula durante la hora de la siesta. Los de un año estaba claro que no eran capaces de semejante proeza y, los bebés que estaban en sus cunas, por supuesto tampoco. Algunos padres, de esos con una inteligencia bastante inferior a la media de los bebés, sugerían que quizá un animalillo, no se sabe si perro, gato o ratón, podría haberse introducido en la sala y atacar a los niños sin que nadie los viera. Hubo otras ideas geniales que iban desde "falsos padres", psicópatas, ladrones, fontaneros, y otra serie de profesionales de la construcción, que quizá hubieran pasado por la guardería inadvertidamente. Como si aquello fuera la Puerta del Sol a las 3 de la tarde. Yo les dejaba hablar y hablar y tomaba mis notas en la libreta, apuntando desde la posición de los cuerpos en la siesta, pasando por los daños ocasionados a cada uno, hasta comporamientos y gestos que pudieran resultar claves.
A todo esto, mi hermana seguía durmiendo dulcemente, con esa cara de oso panda feliz que se le pone al echar un sueñecillo.
Una de esas madres con ideas geniales, de repente gritó mirándola.
-Y esa pobre niña, ¿no estará drogada o desamayada? Yo iba a explicarle que no, que cuando duerme puedes bailar un zapateao en su oreja , que ella ni se entera, pero para entonces ya la estaba zarandeando sin compasión.
An abrió un ojo con dificultad, debido a un hilillo de legaña adherido a su párpado como un pegamento asqueroso, y luego abrió el otro ya con gesto malhumarado y al encontrarse de frente con esa madre extraña, le salió del alma soltarle una patada. Así todos pudieron comprobar que se encontraba en plenas facultades.
Mi madre se deshizo en disculpas y ya las conversaciones comenzaron a enredarse con anécdotas, casos similares y todas esas tonterías que se dicen cuando no se sabe de qué hablar. Para todos se trataba de un gran misterio.
...Que es el que yo acabo de resolver.
Me ha bastado ver esta tarde mi canica azul en el orinal de mi hermana para atar cabos.
Y esto es lo que sucedió en la "guarde":
Ana se llevo de "extranjis" mi canica . En algún momento del día debió desaparecerle y pensó que algunos de sus compañeros se la había quitado. Así llegó la hora de la siesta y cuando todos estaban dormidos, levantó la colchoneta de Darío por si la había ocultado debajo y de pasó miró debajo de todas las demás, echándoselas encima.
Al no encontrarla, sus sospechas se dirigieron a Daniel, quien aún lleva pañal y allí esconde muchos de sus tesoros; se lo arrancó y analizó su oloroso contenido y al no hallar nada pensó que quizá Isabela podría haber utilizado su conejo de peluche como escondite. Descubrió un pequeño descosido en la espalda del muñeco y comenzó a rebuscar en su interior por si lo hubiera metido allí. Pero nada de nada, por lo que sus pasos se dirigieron al siguiente. Manuel tenía los puños cerrados como si ocultara algo en ellos, así que le mordió la mano derecha y entre sueños, la abrió por instinto y no salió nada ; se fue entonces a la izquierda, y la mordió también, y mira por dónde de aquí sí salió la canica .Ante el temor de que volvieran a quitársela durante la siesta, no se le ocurró mejor sitio para ocultarla que metérsela en la boca, pero se quedó dormida y se la tragó. Y desde entonces, ha viajado por sus tripas hasta aterrizar esta tarde con su "pastelón" en el orinal.
Cuando termine de escribir estas últimas diligencias iré a hacerle confesar su delito. Eso sí, le aseguraré que esta información no será utilizada en su contra si promete no volver a tocar mi colección de canicas, pero aún así, buscaré un buen escondite en el altillo del armario para evitar tentaciones.
En cuanto a las monitoras, mejor no comentarles nada, no vaya a ser que a partir de ahora, Ana les parezca más matona que pequeñita y tengamos que volver al Patrocinio de La Virgen María y las mañanas de "La Niña del Exorcista". Y respecto a mis padres, ni una palabra, de lo contrario, mi colección de canicas podría ser confiscada.
Caso resuelto y archivado.
Dedicado a mi hija Ana, "el terror de la guardería", la peseta que se tragó en la siesta y sus entrañables "compis".
Me llamo Eva, tengo 10 años y de momento soy detective aficionada. Y digo de momento, porque desgraciadamente mi corta edad y todo el papeleo necesario, me impiden ser reconocida como una profesional en la materia, aunque cualidades no me faltan.
Siempre me he destacado por mis buenas dotes de observación y por esa manía de apuntarlo todo en esta agenda de cuero, heredada de mi abuela, que llevo conmigo allá donde vaya. Y es así como no se me escapa un detalle. He resuelto casos complicados en el parque y en el colegio, y aunque en la mayoría de ellos no he recibido felicitaciones ni agradecimientos, me queda la satisfacción personal de haber dado con la solución.
El último lo acabo de resolver en este instante, aunque para explicarlo con claridad, debo remontarme a seis meses atrás cuando mi hermana comenzó a asistir a la guardería Patrocinio de la Virgen María. Mis padres estaban muy contentos de haber conseguido plaza aquí porque las monjitas tenían fama de dar muy bien de comer a los niños y ser requetelimpias y cariñosas, pero lo que nadie esperaba es que un asunto de decoración del local fuera a causarnos tantos problemas. Para centrarnos diré que en el "hall" de entrada había colgado un crucifijo que, a mi hermana Ana, le causaba terror, tanto que llegué a pensar si estábamos ante un caso similar al de la "Niña del Exorcista" 3. Ella, con dos años a su espalda, se agarraba a la pierna de mi madre como una posesa, y no había manera de que se soltase. Todo ello, acompañado de unos aullidos escalofriantes que contagiaban a todos los compañeros de guardería. Así que, dejarla allí cada mañana, era una auténtica cruz, nunca mejor dicho.
Yo tuve la idea de que cambiaran la imagen del Cristo crucificado por otra de la Vigen María que se encontraba en el interior y que mi hermana asociaba a un hada (al fin y alcabo, eran de la misma familia) pero los entrecejos fruncidos de las monjas y muy especialmente la patadita que me propinó mi madre en la espinilla, me hicieron comprender que mi sugerencia no había sido bien aceptada.
Mi hermana llevaba ya dos semanas quedándose afónica y yo llegando tarde al "cole" tras la ardua tarea de intentar despegarla de la pierna de mi madre, quien solía comenzar con dulces promesas, continuaba con serias amenazas y finalmente culminaba con monja tirando por un lado y madre por otro. Llegados a este plazo más que razonable, ambas partes pactaron que lo mejor era buscar otra guardería. Menos mal, porque no solo ya las monjas, sino las otras madres y casi toda la calle nos miraban con cara de sospecha, como si fuerámos brujas o estuviéramos endemoniadas.
Y así fuimos a dar a parar con la recién inaugurada "Pequeñitos, pero matones", un estilo muy diferente de guardería. Lo primero que me llamó la atención fue el nombre, que definía a la perfección la personalidad de mi hermana. Y la experiencia lo demuestra. Ella es feliz allí. Ahora todas las mañanas va canturreando por el camino y en cuanto abren la puerta sale corriendo y se mete dentro sin despedirse de mi madre siquiera. Y las monitoras son un encanto; tienen una visión siempre positiva de las maneras de mi hermana. Si aúlla dejando sorda a media guardería cuando le quitan un juguete es "porque tiene un gran sentido de la justicia y lo manifiesta". Si le pega un manotazo al plato de puré es "porque empieza distinguir entre gustos y disgustos". Si en vez de pintar en el cuaderno lo hace en la cara de uno de sus "compis" es "porque posee un gran espíritu creativo"...¡Ojalá en mi colegio fueran tan comprensivos y cuando me olvido de hacer los deberes en vez de ponerme un "cerapio" lo interpetaran como "una protesta necesaria para demandar tiempo libre"!
Bueno, pues a estas monitoras siempre tan calmadas y comprensivas , ayer, al ir a recoger a mi hermana, nos las encontramos al borde del ataque de nervios. ¿Qué sucedió? Pues allá voy, paso a narrar los hechos con la máxima objetividad posible.
Cuando llegó la hora de despertar de la siesta a los niños, que duermen separados por edades, en salas diferentes llenas de colchonetas de colores, una de las monitoras "siempreguays" se topó con el siguiente panorama en la sala del grupo de los dos años:
-Darío, tumbado sobre el sueldo y tapado con su colchoneta y otras 5 más.
-Daniel, con el pañal arrancado y bolitas de su "cacota" desperdigadas alrededor.
-Isabela, abrazada a su conejita de peluche que estaba toda rasgada y abierta en canal (la conejita, no la niña)
-Manuel, con dos mordiscos bien señalados, uno en la mano derecha y otro en la izquierda.
Y todos, lloriqueando y balbuceando palabras incomprensibles en ese amasijo de mocos y lenguaje gutural.
Para terminar, mi hermana, en su colchoneta durmiendo como una bendita, ajena al lío que estaba montado.
Nadie había visto ni oído nada. Porque el momento de la siesta es el que las "profes" aprovechan para comer, fumarse un cigarrito o relajarse, pero en cualquier caso, aunque el grupo de formado por los niños de tres años fue el principal sospechoso, su monitora aseguró que ninguno había salido del aula durante la hora de la siesta. Los de un año estaba claro que no eran capaces de semejante proeza y, los bebés que estaban en sus cunas, por supuesto tampoco. Algunos padres, de esos con una inteligencia bastante inferior a la media de los bebés, sugerían que quizá un animalillo, no se sabe si perro, gato o ratón, podría haberse introducido en la sala y atacar a los niños sin que nadie los viera. Hubo otras ideas geniales que iban desde "falsos padres", psicópatas, ladrones, fontaneros, y otra serie de profesionales de la construcción, que quizá hubieran pasado por la guardería inadvertidamente. Como si aquello fuera la Puerta del Sol a las 3 de la tarde. Yo les dejaba hablar y hablar y tomaba mis notas en la libreta, apuntando desde la posición de los cuerpos en la siesta, pasando por los daños ocasionados a cada uno, hasta comporamientos y gestos que pudieran resultar claves.
A todo esto, mi hermana seguía durmiendo dulcemente, con esa cara de oso panda feliz que se le pone al echar un sueñecillo.
Una de esas madres con ideas geniales, de repente gritó mirándola.
-Y esa pobre niña, ¿no estará drogada o desamayada? Yo iba a explicarle que no, que cuando duerme puedes bailar un zapateao en su oreja , que ella ni se entera, pero para entonces ya la estaba zarandeando sin compasión.
An abrió un ojo con dificultad, debido a un hilillo de legaña adherido a su párpado como un pegamento asqueroso, y luego abrió el otro ya con gesto malhumarado y al encontrarse de frente con esa madre extraña, le salió del alma soltarle una patada. Así todos pudieron comprobar que se encontraba en plenas facultades.
Mi madre se deshizo en disculpas y ya las conversaciones comenzaron a enredarse con anécdotas, casos similares y todas esas tonterías que se dicen cuando no se sabe de qué hablar. Para todos se trataba de un gran misterio.
...Que es el que yo acabo de resolver.
Me ha bastado ver esta tarde mi canica azul en el orinal de mi hermana para atar cabos.
Y esto es lo que sucedió en la "guarde":
Ana se llevo de "extranjis" mi canica . En algún momento del día debió desaparecerle y pensó que algunos de sus compañeros se la había quitado. Así llegó la hora de la siesta y cuando todos estaban dormidos, levantó la colchoneta de Darío por si la había ocultado debajo y de pasó miró debajo de todas las demás, echándoselas encima.
Al no encontrarla, sus sospechas se dirigieron a Daniel, quien aún lleva pañal y allí esconde muchos de sus tesoros; se lo arrancó y analizó su oloroso contenido y al no hallar nada pensó que quizá Isabela podría haber utilizado su conejo de peluche como escondite. Descubrió un pequeño descosido en la espalda del muñeco y comenzó a rebuscar en su interior por si lo hubiera metido allí. Pero nada de nada, por lo que sus pasos se dirigieron al siguiente. Manuel tenía los puños cerrados como si ocultara algo en ellos, así que le mordió la mano derecha y entre sueños, la abrió por instinto y no salió nada ; se fue entonces a la izquierda, y la mordió también, y mira por dónde de aquí sí salió la canica .Ante el temor de que volvieran a quitársela durante la siesta, no se le ocurró mejor sitio para ocultarla que metérsela en la boca, pero se quedó dormida y se la tragó. Y desde entonces, ha viajado por sus tripas hasta aterrizar esta tarde con su "pastelón" en el orinal.
Cuando termine de escribir estas últimas diligencias iré a hacerle confesar su delito. Eso sí, le aseguraré que esta información no será utilizada en su contra si promete no volver a tocar mi colección de canicas, pero aún así, buscaré un buen escondite en el altillo del armario para evitar tentaciones.
En cuanto a las monitoras, mejor no comentarles nada, no vaya a ser que a partir de ahora, Ana les parezca más matona que pequeñita y tengamos que volver al Patrocinio de La Virgen María y las mañanas de "La Niña del Exorcista". Y respecto a mis padres, ni una palabra, de lo contrario, mi colección de canicas podría ser confiscada.
Caso resuelto y archivado.
Dedicado a mi hija Ana, "el terror de la guardería", la peseta que se tragó en la siesta y sus entrañables "compis".
viernes, 25 de abril de 2014
CUÉNTAME UN CUENTO...AUNQUE YA PEINE CANAS.
Hay apasionados por la novela. Otros, prefieren los relatos. Y muy pocos se decantan por la literatura oral, a pesar de ser una costumbre ancestral, enraizada en nuestra cultura y de la que han brotado todos los géneros escritos que conocemos en la actualidad.
Para los que hemos tenido hijos, los cuentacuentos han llenado de fantasía muchas tardes lluviosas. Pero ahora, también pueden formar parte de nuestras noches. Sí, porque los cuentacuentos no son sólo para los niños. Os invito a descubrir una selección de espacios que convierten la literatura oral para adultos en una experiencia mística, erótica, cómica, mágica o misteriosa. Yo, que vosotros, lo probaría. Aunque ya empecéis a peinar canas y , algunos incluso, a sacar brillo a la calva, es un placer relajante dejarse envolver por historias narradas, a veces, susurradas, mientras se saborea un café o una copa.
CAFÉ LA FLAUTA MÁGICA
Alcántara, 49 Madrid, 28006. 914 012 896. www.cafelaflautamagica.com/
Llevan 30 años programando cada jueves a las 9,30 de la noche encuentros con la narrativa oral. Además de tomarte una copita o lo que te apetezca, puedes picar algo de su carta para acompañar.
Cobran un suplemento de 4 euros en la primera consumición cuando está actuando el cuentacuentos.
Y esto es lo que nos proponen reflexionar:" “Si los sueños se cuentan ¿los cuentos se cumplen? Dicen que la vida es sueño y los sueños cuentos son, entonces… ¿Los cuentos se sueñan? ¿Los sueños se roncan? ¿La vida es cuento?
LIBERTAD 8 CAFÉ
Libertad, 8 (zona centro)(91) 532 11 50. www.libertad8cafe.es/
Todo un referente en la vida cultural y musical madrileña, también tiene un hueco para la narrativa oral todos los sábados a las 8 de la tarde. En su web podréis consultar la programación.
Esta es su filosofía: "Creemos en las personas y vamos a seguir apostando por ellas. Así que seguiremos ofreciendo ya no sólo el escenario sino un apoyo más profesional a los artistas que comienzan. Y a vosotros, nuestros amigos, queremos que os sintáis como en casa, y os seguiremos ofreciendo cada día el calor y acogida de nuestro café y una razón artística o musical para venir a vernos"
ZANZÍBAR
Entrar en el Café Zanzíbar es como poner un pie en África. Todo, desde la decoración hasta la venta de productos solidarios como el café proviniente de esta zona, hasta la música, habla de raíces étnicas. Su programación cultural es muy variada, y entre sus actividades, dedican algunos días a la narrativa oral, que en esa atmósfera exótica y cálida, se traduce en un viaje en el tiempo y en la geografía.
ROCHELA CAFÉ
EL NARANJA CAFÉ
Para los que hemos tenido hijos, los cuentacuentos han llenado de fantasía muchas tardes lluviosas. Pero ahora, también pueden formar parte de nuestras noches. Sí, porque los cuentacuentos no son sólo para los niños. Os invito a descubrir una selección de espacios que convierten la literatura oral para adultos en una experiencia mística, erótica, cómica, mágica o misteriosa. Yo, que vosotros, lo probaría. Aunque ya empecéis a peinar canas y , algunos incluso, a sacar brillo a la calva, es un placer relajante dejarse envolver por historias narradas, a veces, susurradas, mientras se saborea un café o una copa.
CAFÉ LA FLAUTA MÁGICA
Alcántara, 49 Madrid, 28006. 914 012 896. www.cafelaflautamagica.com/
Llevan 30 años programando cada jueves a las 9,30 de la noche encuentros con la narrativa oral. Además de tomarte una copita o lo que te apetezca, puedes picar algo de su carta para acompañar.
Cobran un suplemento de 4 euros en la primera consumición cuando está actuando el cuentacuentos.
Y esto es lo que nos proponen reflexionar:" “Si los sueños se cuentan ¿los cuentos se cumplen? Dicen que la vida es sueño y los sueños cuentos son, entonces… ¿Los cuentos se sueñan? ¿Los sueños se roncan? ¿La vida es cuento?
LIBERTAD 8 CAFÉ
Libertad, 8 (zona centro)(91) 532 11 50. www.libertad8cafe.es/
El café tiene una historia de más de cien años. Lo que comenzó siendo una vaquería y más tarde
tienda de vinos, pasó a ser una taberna se donde se reunían los militantes de los partidos y
sindicatos a beber y compartir las ideas que traían los visitantes de otros países.
La historia del Café Libertad 8 como tal se remonta a 1975. Y desde sus comienzos , como no podía ser menos haciendo honor a su nombre, fue un lugar de encuentro para los antifranquistas y todos aquellos que anhelaban nuevos a aires de libertad.
La historia del Café Libertad 8 como tal se remonta a 1975. Y desde sus comienzos , como no podía ser menos haciendo honor a su nombre, fue un lugar de encuentro para los antifranquistas y todos aquellos que anhelaban nuevos a aires de libertad.
Esta es su filosofía: "Creemos en las personas y vamos a seguir apostando por ellas. Así que seguiremos ofreciendo ya no sólo el escenario sino un apoyo más profesional a los artistas que comienzan. Y a vosotros, nuestros amigos, queremos que os sintáis como en casa, y os seguiremos ofreciendo cada día el calor y acogida de nuestro café y una razón artística o musical para venir a vernos"
ZANZÍBAR
Dónde: c/ Regueros, 9
Tel. 91 319 90 64
Entrar en el Café Zanzíbar es como poner un pie en África. Todo, desde la decoración hasta la venta de productos solidarios como el café proviniente de esta zona, hasta la música, habla de raíces étnicas. Su programación cultural es muy variada, y entre sus actividades, dedican algunos días a la narrativa oral, que en esa atmósfera exótica y cálida, se traduce en un viaje en el tiempo y en la geografía.
ROCHELA CAFÉ
Dirección: Calle de Manuela Malasaña, 31, 28004 Madrid
Teléfono:914 45 31 52 www.rochelacafe.es
Es un restaurante colombiano donde saborear los apetitosos platos y un tanto desconocidos de la gastronomía local. Y bocado a bocado, paladear además deliciosas historias orales cocinadas con ingredientes latinomericanos en su mayoría.
Calle San Vicente Ferrer, 53, 28015 Madrid
www.elnaranja.info/1.html
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Y ya, para cerrar la lista de sugerencias os dejo la propuesta de este espacio en Malasaña: " En el
Naranja Café queremos ofrecer un espacio cultural alternativo donde
cualquiera puede exponer y representar su trabajo o pasión.
En
particular nos dirigimos a artistas, fotógrafos, músicos, actores,
escultores, cuentacuentos, monologuistas, magos, cantautores, directores
de cine, diseñadores, modistos, coros, pintores, poetas, escritores,
bailarines y a cualquier persona que quiera compartir con su amigos,
compañeros, colegas, novios, novias y amantes, su ilusión por lo que mas
le gusta, exhibiendose o exhibiendo sus obras"
Y ahora, antes de dormir, déjate caer por uno de estos locales y que el murmullo de sus voces te adentre poco a poco en el mundo de lo sueños.
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